SweetXL
domingo, 26 de noviembre de 2017

Reflexiones de casi fin de año

¡Hola!¿Qué tal? La verdad es que hacía bastante que no me pasaba por aquí, pero que quieren que les diga, sinceramente no se me ha apetecido, y supongo que muchos de los que me leen me entenderán.


Creamos un blog, por gusto propio, por satisfacer algo que nos gusta. Vamos, por hobbie. Y a veces. no digo que en todos los casos lo sea, se convierte en una obligación. Y cuando algo pasa a ser una cosa obligada o impuesta y no obtenemos beneficio, ya se convierte en una "tortura". Muchas veces escribir se me hace pesado, otras, sin embargo, me siento y empiezan a fluir cosas.
 

A veces, tras un evento, tenga o no tenga las fotos, me siento a escribir rápido, porque me nace así. Otras veces, ni me siento. Es más, a veces ni me lo planteo. Muchos se preguntarán el porqué, y creo que puedo resumirlo en una palabra: feedback. Sí, a veces vamos a los eventos y yo, que voy a hablar de mi experiencia, me siento como utilizada. Quizá no sea la palabra perfecta, pero es lo que siento. Yo entiendo que si nos invitan a un sitio, es porque quieren que hablemos de como fue todo, si fue bien o mal, o lo que fuera. Porque al final, no todo es oro lo que reluce, y si yo estoy expuesta a que me critiquen por mis fotos, por mis palabras o lo que ponga (ya sabemos como son las redes sociales), también quien me invita debe estar (o debería) acostumbrado a saber que si algo no sale del todo bien, o que yo (que hasta el día de hoy soy libre de pensamiento) no vea bien o no me guste o agrade, pueda decirlo. Sin faltar al respeto y sin menospreciar las cosas, todo se puede decir.


¿Y a qué viene todo esto? Pues porque como ya son muchas personas las que me han preguntado que porqué no he contado cosas de los últimos eventos a los que he ido, prefería contarlo por aquí, y así también me desahogaba. He ido a varios eventos en los que se los he contado todo por mis stories de Instagram. Soy consciente que no todos los que me leen tienen Instagram, y muchos de mis seguidores son de Facebook, y por allí, la verdad es que es más complicado hacer stories. Por eso, siempre me gustaba escribir luego aquí, mi opinión sobre el evento. Pero a veces, y digo a veces, porque aunque sólo me ha pasado una vez (espero que fuera la primera y la última), ya me tocó bastante la moral, no me dan ni ganas.


Creo que somos libres de opinar, y si nos invitan a un evento, somos libres de expresar lo que nos gusta y lo que no. Ya dije que si se hace con educación, no debemos tomárnoslo a mal. Pues bien, a mi se me ocurrió la genial idea (léase en tono sarcástico) de decir que algo en un evento no me había parecido bien, y automáticamente (les aseguro que no pasaron más de 5 minutos), recibo un mensaje diciendome que no se esperaba ese mensaje de mi. No se en que momento se pasó la delgada linea de la opinión personal. Fue un simple comentario en el que dije lo que todos pensamos en ese momento, pero claro,yo lo escribí y lo dije (y con educación, no crean que puse barbaridades) y bueno, pues me tocó el rapapolvo. Un mensaje que no venía a cuento. Pero yo me pregunto: ¿Debemos decir sí guana a todo? ¿Debemos callarnos las cosas si no nos han parecido bien? Porque por esa regla de tres, yo deberia bloquear a todo el que me pone que no le gusta mi camiseta o a la persona que me pone que me queda mejor la falda que el pantalón, porque a mi ese día me ha dado por pensar que el pantalón me queda genial, y a todo el que me lleve la contraria, pues ya lo voy a "intentar hacer chiquitito". Pues no, si las criticas son constructivas, no podemos entrar en una discusión, ni en un tú más. Puede ser que el evento, la presentación o lo que sea, se haya preparado con toda la ilusión, trabajo y esfuerzo del mundo, pero eso no significa que pueda haber fallos, y que se puedan comentar en público, en privado o como sea, mientras se haga bajo el respeto. A todo esto hay que sumarle que yo encima no estoy pasando por un momento de salud muy propicio y no estoy nada bien, tengo un tratamiento muy fuerte y me dan muchos bajones. Pues eso todavía me ha dolido, entristecido o como quieran llamarlo ustedes, ya que pongo mi empeño en ir a los sitios (libre y gratuitamente) para no sólo hacerles publicidad, porque aunque no sea una mega bloguera, algo es algo, sino también para que ustedes como lectores puedan vivir lo mismo (o parecido) que he vivido yo, y me encuentro con eso, no es plato de buen gusto.



Sinceramente, hace unos años, me hubiera cogido con menos fuerza y quizá no hubiese escrito más, pero ahora me da igual todo. Creo que si no soy sincera con ustedes y les digo que todo es de color de rosa, les estaría mintiendo. Y ¿qué sacaría yo con eso? Pues nada, porque quizá otra persona les cuente la realidad de ese evento o presentación, y ya ustedes a mi me dejarían de leer porque les he "engañado" o les he vendido un evento que no fue así. Después de pasar tantas cosas en mi vida, hay momentos en los que me doy cuenta que es mejor pasar de todo y verlo de otra manera, pero también quería que ustedes vieran la realidad de algunas cosas y del porqué no hablo de algunos eventos. A veces, si que es verdad que no me ha dado tiempo de escribir, pero intento hacerlo siempre, aunque me lea sólo una persona, se que valdrá la pena.


Otra cosa, el otro día estaba hablando con una seguidora de lo que nos gusta comer (María Calvo ¿te acuerdas?) y de lo que nos cuesta llenar la nevera. Y jolín es que yo hago la compra el sábado por la mañana, Hiperdino me la trae a mediodía, y ya el lunes por la noche, la nevera está vacía. Y resulta que de todo eso, Carlos y yo nos hemos comido dos yogurths o medio sandwich. Pues hablábamos de eso, de que aunque reconocemos que debemos cuidarnos un poco más, nos gusta tanto comer, que cuesta un mundo Yo me he propuesto el año que empieza caminar aunque sea una hora (sí, desde noviembre empiezo a mentalizarme para que no me coja el toro) y así poco a poco. Pero tengo que reconocerles que cada vez se me hace más dificil hacer una dieta. En su momento, bajé mucho y sinceramente (esto creo que poca gente lo sabe), me veía horrible. Me veía gris, y muy demacrada. Les recuerdo que llevaba 30 años viéndome gorda, y eso es muy complicado de asimilar. Ahora no soy lo que era antes, pero tampoco soy la Schiffer. Eso sí, he aceptado a quererme tal y como soy. He aprendido a disimular mis lorzas de una manera o de otra. Si es por salud, debemos cuidarnos siempre. Yo pasé de tener una diabetes incontrolable, a no pincharme ni una sola vez al día. Sólo con eso, valió la pena el esfuerzo. Pero también es verdad que nuestra mente debe cambiar. y debemos mirar bien como nos comportamos, para que nuestra mente camine al mismo paso. Yo recuerdo que una vez, una de mis primas me dijo:"Mi niña, si sigues comiendo, vas a explotar." Sí, con esas palabras. Eso sí, la vida le ha dado una hija con sobre peso, un yerno obeso y ¿ahora no valen los insultos? Con eso quiero dejar claro, que debemos respetar a la persona tal y cómo es. pese 200 o pese 50. Que este tema, con niños de por medio, es muy complicado, y debemos alimentar su autoestima, no destruirla. Mi madre, a la que quiero con locura, me machacaba muchísimo con este tema. Hasta el punto de que cuando me decía cosas, yo al día siguiente iba al instituto y me "jincaba" 3 paquetes de Maltesers, una coca cola y una bolsa de golosinas. Eso sí, despues llegaba a mi casa y comía igual. Enfadada, triste y dolida, pero comía igual. Quizá si no me hubiese machacado tanto, no hubiese comido lo mismo, o no, no lo se, la verdad, pero ahora después de todo lo que he vivido, creo que hubiese sido diferente.

Así que, vamos a hacer un pacto, gente. Vamos a intentar que el próximo año nos queramos más a nosotros mismos, porque si no nos queremos nosotros, nadie nos va a querer. Y queriéndonos nosotros, vamos a conseguir que se nos vea hasta Marte, porque nuestra luz brillará sola.

No se si de aquí a final de año, escribiré algún post más sobre eventos (las ganas se me han ido un poco), pero espero que sí, y si no, les contaré como me ha ido el año, como lo he terminado, y sobre todo lo haré para agradecerles a todos y cada uno de los que están ahí detrás siempre, el tiempo que dedican a mis locuras.