SweetXL
miércoles, 21 de diciembre de 2016

¡Felices fiestas!

¡Hola!¿Qué tal? Sí, ya se que hace mucho tiempo que no me pasaba por aquí, pero es que el trabajo de ser mamá, de llevar una casa, cumplir con las obligaciones laborales, y sobre todo disfrutar de mis amigos y de mi familia, hacen que se me haga muy complicado escribir con tanta frecuencia.


A todo esto también tengo que añadir, que la otra mitad del blog, Eduardo Monzón, está muy liado últimamente, e inmerso en un montón de proyectos (no saben lo feliz que me hace eso), que no permiten que podamos trabajar juntos, lo que nos gustaría. Pero puedo prometer, y prometo que volveremos lo antes posible.


¿Qué ha pasado todo este año? Pues que quieren que les diga, para mí, después de septiembre, ha pasado volando. Es más, no se si a ustedes les pasa lo mismo, pero yo soy de las que pienso que el principio de año no es el 1 de enero, sino el día en el que comienzan las clases, en septiembre, es cuando, realmente, comienza el año. Sí, en mi caso, llegan los Reyes Magos por adelantado ( 1500 euros entre uniformes y libros), luego ya comienza la rutina de "ya no vamos a la playa, porque ya hay clase", "entre semana no hay móvil", "son las 7:30, arriba", "¿prepararon la mochila?" y todas esas frases de mamis, que durante el verano se nos olvidan. Para mi las vacaciones de navidad son como un puente, en el que desconectamos un poco de la rutina del año, en el que vemos a la familia que está lejos, y que cuando hay niños, se disfruta viéndoles las caras de alegría con los regalitos.


Pues este año, la verdad es que no es que haya hecho mucho fuera de lo normal, o de lo que ya he estado haciendo años atrás, pero si que ha sido especial, porque aunque yo les parezca muy vital, y que no paro, también tengo (como todos los mortales), mi momento de "locura y pasión", y me enveneno. Y a veces ese momento hace que me den bajonas y piense en tirar la toalla. Creo que a todos nos pasa, pero igual que aparecen esos momentos, se van. Y tenemos que pensar en que lo que tenemos a nuestro lado, vale más que lo que ya no está. De esa manera, he canalizado yo este año. Y soy afortunada, porque a mi lado están, quienes quieren estar, y con eso, me basta.


Después de varios desencuentros, Carlos me hizo ver un día que no todo el mundo es perfecto, que hay que decir que no, muchas más veces de las que creemos oportunas, y que así, de esa manera, empezaría a ver la vida de otra manera. Y así ha sido. Muchas veces las cosas no son como nosotros queremos que sean, y si suceden es por algo, así que es mejor dejarlas así, y el tiempo termina por ponerlas en su sitio, y colocarlas donde mejor van. Al final las cosas que vemos de forma negativa, no son negativas, sólo que nos cegamos y las vemos así, y de un lado o de otro, el tiempo termina por colocarlas en el lugar en el que deben ir.


Jolín, y que no puedo quejarme de nada. Tengo una familia (esa que vive bajo mi mismo techo), que no me la merezco, o si, pero que juntos somos un equipazo. Hemos vivido, soñado y realizado un montón de cosas. Nos quedan un sinfín de aventuras, que nos ayudaran a seguir creciendo como familia, porque ahora es cuando empiezan los problemas. La adolescencia acecha en casa, y mis dos hombrecitos, están ya como estuvo el volcán submarino de la isla de El Hierro, en un quiero y no puedo, hasta que vuelva la calma. Y miren que lo hemos pasado mal, que muchas veces estamos en el sofá, Carlos y yo, y le digo: "Si esto me lo dicen hace 11 años, me niego a tener niños ¿eh?", y el me contesta: "Ahora estaríamos de crucero y todo." Y es verdad, los niños cambian todo, y si pensamos que de pequeños gastan mucho, o que tenemos que adaptarnos a sus horarios y esas cosas, cuando van creciendo es más complicado, y la locura de pañales, biberones y demás, da paso a la locura de las peleas por conducta, por orden y por todo, en definitiva. Ellos lo ven todo en negro, y a nosotros nos falta poquito para verlo del mismo color. Pero bueno, sólo me queda pensar en que es una fase, y que ya la pasaremos.


Luego tengo unos amigos que también están ahí para lo que necesite, siempre nos han apoyado en todo, y muchas veces, se convierten en esa familia que almuerza y cena junta, que convierten una quedada improvisada, en una sesión de psicólogo, y que hacen que las lágrimas compartidas, sean menos. Son esos con los que nos reímos mucho (yo la que más), porque están con el cachondeo de: "saca la foto ya" y esas cosas que jamás entenderían amigos que no saben lo que significa un blog. Y eso se agradece, porque a veces hasta me colocan las cosas para la foto y todo.



Y luego soy súper afortunada, porque no tengo treinta mil seguidores, pero tengo a los mejores. Y de eso no tengo duda. Están día a día animándome. Se que pongo cualquier cosa y en seguida interactúan conmigo. No saben la ilusión que me hace compartir con ustedes todas las cosas que para mi son importantes, y que ustedes, opinen igual o diferente a mi, comparten su opinión de manera educada, y a mi eso, me basta. Al principio pensaba que estaba loca cuando escribía por aquí, porque pensaba que no me leía sino mi madre (porque ni Carlos me lee ¿eh?), pero me he dado cuenta que no, que bueno sí, estaré algo loca, pero que ustedes, me leen, y no saben cuanto se los agradezco. Además me encanta que poco a poco se vayan haciendo eco de lo que hacen las marcas en Canarias, que gracias a Eduardo y a sus fotos, van viendo que hacen, maravillas ¿verdad? Y ya verán que en nada, estaremos enseñándoles más cositas.


Ya les dije que no tengo mucho tiempo, pero que cuando me siento aquí, delante de la pantalla y empiezo a escribir, se me olvida todo, así que no podía dejar de pasar un ratito por aquí, y felicitarles las próximas fiestas, sean creyentes o no, la navidad es para disfrutarla, y no sólo El Corte Inglés, sino nosotros mismos. A veces con poco vamos, y nos complicamos en engordar el ticket de la compra, con el "por si acaso...", y no nos damos cuenta que con una simple cena entre amigos, familia o lo que sea, ya tenemos bastante. Lo importante de estas fechas (soy partidaria de hacer fechas especiales, durante todo el año), es compartir, disfrutar y sobre todo, como siempre les digo, sonreír con el corazón, porque al final es quien manda en todo lo que hagamos, y el que hace que nuestra felicidad estalle por todos lados.


Así que ya saben, sonrían, disfruten y vivan la vida a tope. Estamos aquí dos días, y ya uno de ellos nos lo pasamos entre dormir y comer.

¡Felices fiestas!

P.D.: Podría haber puesto otras fotos, pero hoy estoy ñoña, y estas son las que me alegran el día, porque al lado de todas estas personas, más las que no salen en las fotos, que ellos saben quienes son, soy !feliz!

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